Me pierden las papelerías, me llevaría todo. No se por que me pasa eso, creo que tiene que ver con la sensación de empezar algo nuevo, un cuaderno en blanco, un lápiz que nunca ha escrito, una carpeta para archivar.
Sin embargo en los centros comerciales me mareo nada más entrar, me baja la tensión y me encuentro terriblemente cansado. A veces no se ni encontrar la salida.
Comprar ropa también me aburre, me cansa vestirme y desvestirme tantas veces en lugares tan incómodos. Además suelo llevarme cosas que me quedaban bien en el probador pero me sientan mal en la vida real.
Se que no necesito casi nada de lo que compro, ni siquiera los libros. La cuestión es si soy capaz de deshacerme de la necesidad de comprarlo.
jueves, 25 de septiembre de 2008
REMANDO EN CIRCULO
A veces me enredo en cosas absurdas que creía imprescindibles. Actualizar programas a versiones que no necesito, ordenar los tornillos de la caja de herramientas, escribir listas interminables de las cosas que voy a hacer cuando la vida me de un respiro...
Cuando las termino, igual que el bulímico que se acaba de zampar una tarta entera, me siento mal. Entonces trato de vaciarme de esa sensación repugnante no haciendo nada. Exactamente nada. Eso me reconforta, me devuelve a lo real, a notar la vida que pasa.
Es como si después de dos horas remando en círculo me dejara llevar por la corriente.
Cuando las termino, igual que el bulímico que se acaba de zampar una tarta entera, me siento mal. Entonces trato de vaciarme de esa sensación repugnante no haciendo nada. Exactamente nada. Eso me reconforta, me devuelve a lo real, a notar la vida que pasa.
Es como si después de dos horas remando en círculo me dejara llevar por la corriente.
martes, 23 de septiembre de 2008
ALBUM DE FAMILIA
Entrada importada del Blog de Photoespaña que hice en abril.
Madrid, domingo 20 de abril de 2008
Acudo a esta página en blanco con menos frecuencia de la que me había propuesto. No es por desgana; es por miedo.
Debería de haber, o mejor, debe de haber y yo lo desconozco, un diccionario alternativo al que nos da la versión unívoca del significado de las palabras. Tal volumen sería infinito y cambiante. Las palabras que usamos no solo enuncian lo que queremos decir, sino también, y con mayor precisión, lo que no queremos decir. Queriendo evitar un tema nos descubrimos tropezando insistentemente con las palabras que lo nombran.
El amor y el miedo deberían aparecer como términos complementarios. A veces sinónimos, otras antónimos. Unidos por la misma naturaleza de su origen.

Hay artistas que trabajan con sus miedos, que sienten la necesidad de ponerse frente a ellos y cincelarlos, como si de un bloque de mármol se trataran, hasta darles forma. Saben que el amor tiene muchas veces una apariencia fantasmagórica.
Lucía comenzó a tallar sus miedos en el parque del Retiro de Madrid. Acudía allí a última hora del día, cuando la luz se replegaba y la noche, con ese frío que solo produce la oscuridad, comenzaba a cubrir los caminos y los árboles. Entonces, viendo caminar a sus fantasmas junto a ella, a través de ella, fotografiaba temblando de miedo, como si fuera lo último que iba a hacer en la vida.

Esta misma mañana he visitado la exposición Esculturistas, en la sala Alcalá 31 de Madrid. Intensa, sutil y formalmente impecable: exquisita. En una de las salas Virginie Barré ha instalado un conjunto escultórico aterrador y entrañable. Tener miedo no es malo, reflexiona Diaz-Guardiola sobre su obra, significa que algo nos importa y que tememos perderlo.
Pues bien, ese es mi mayor temor, perder lo que amo. Por eso siempre he procurado amar lo menos posible, pero he fracasado en todos los intentos; he amado con intensidad y dolor a las personas y cosas que han poblado mi vida. Tanto miedo tenía a perderlos que prefería perderme yo.

Una vez lo perdí todo de la noche a la mañana. El mundo se derrumbó. Con el tiempo he ido recuperando algunas de esas cosas que se fueron, las más importantes. He vivido siempre con la sensación de que en cualquier momento todo se va a venir abajo. No es una actitud explicita, apenas se me nota. Pero duermo casi despierto, mirando hacia la puerta con desconfianza.
He viajado a Buenos Aires para recuperar cosas, para reconciliarme con mis fantasmas y tratar de darles un forma habitable. Tengo una familia de la que apenas se nada. Un hermano que se quedó allí, primos, tíos, abuelos, sobrinos. Los he echado tanto de menos sin saber siquiera quienes eran. Lo que me faltaba era su existencia en mi vida cotidiana.
Nunca he tenido un álbum familiar, solo un vacío, repleto de ausencias. No tengo ni fotos mías. No guardo nada del pasado.
Por eso ahora he comenzado a armarlo, como puedo, con muchas lagunas. Recupero fotos, pregunto quienes son y que parentesco me une a ellos, y las pego en mi álbum recién inaugurado de afectos por construir.


Sigo teniendo miedo, pero quizá ese miedo deba ser también mi material de trabajo. Asumo que la posibilidad de perder las cosas es lo que las hace aún más valiosas, más delicadas. Y es con esa delicadeza con la que hay que entrar en este jardín que es la memoria, donde cada día muere una flor y nace otra.

Madrid, domingo 20 de abril de 2008
Acudo a esta página en blanco con menos frecuencia de la que me había propuesto. No es por desgana; es por miedo.
Debería de haber, o mejor, debe de haber y yo lo desconozco, un diccionario alternativo al que nos da la versión unívoca del significado de las palabras. Tal volumen sería infinito y cambiante. Las palabras que usamos no solo enuncian lo que queremos decir, sino también, y con mayor precisión, lo que no queremos decir. Queriendo evitar un tema nos descubrimos tropezando insistentemente con las palabras que lo nombran.
El amor y el miedo deberían aparecer como términos complementarios. A veces sinónimos, otras antónimos. Unidos por la misma naturaleza de su origen.

Hay artistas que trabajan con sus miedos, que sienten la necesidad de ponerse frente a ellos y cincelarlos, como si de un bloque de mármol se trataran, hasta darles forma. Saben que el amor tiene muchas veces una apariencia fantasmagórica.
Lucía comenzó a tallar sus miedos en el parque del Retiro de Madrid. Acudía allí a última hora del día, cuando la luz se replegaba y la noche, con ese frío que solo produce la oscuridad, comenzaba a cubrir los caminos y los árboles. Entonces, viendo caminar a sus fantasmas junto a ella, a través de ella, fotografiaba temblando de miedo, como si fuera lo último que iba a hacer en la vida.

Esta misma mañana he visitado la exposición Esculturistas, en la sala Alcalá 31 de Madrid. Intensa, sutil y formalmente impecable: exquisita. En una de las salas Virginie Barré ha instalado un conjunto escultórico aterrador y entrañable. Tener miedo no es malo, reflexiona Diaz-Guardiola sobre su obra, significa que algo nos importa y que tememos perderlo.
Pues bien, ese es mi mayor temor, perder lo que amo. Por eso siempre he procurado amar lo menos posible, pero he fracasado en todos los intentos; he amado con intensidad y dolor a las personas y cosas que han poblado mi vida. Tanto miedo tenía a perderlos que prefería perderme yo.

Una vez lo perdí todo de la noche a la mañana. El mundo se derrumbó. Con el tiempo he ido recuperando algunas de esas cosas que se fueron, las más importantes. He vivido siempre con la sensación de que en cualquier momento todo se va a venir abajo. No es una actitud explicita, apenas se me nota. Pero duermo casi despierto, mirando hacia la puerta con desconfianza.
He viajado a Buenos Aires para recuperar cosas, para reconciliarme con mis fantasmas y tratar de darles un forma habitable. Tengo una familia de la que apenas se nada. Un hermano que se quedó allí, primos, tíos, abuelos, sobrinos. Los he echado tanto de menos sin saber siquiera quienes eran. Lo que me faltaba era su existencia en mi vida cotidiana.
Nunca he tenido un álbum familiar, solo un vacío, repleto de ausencias. No tengo ni fotos mías. No guardo nada del pasado.
Por eso ahora he comenzado a armarlo, como puedo, con muchas lagunas. Recupero fotos, pregunto quienes son y que parentesco me une a ellos, y las pego en mi álbum recién inaugurado de afectos por construir.


Sigo teniendo miedo, pero quizá ese miedo deba ser también mi material de trabajo. Asumo que la posibilidad de perder las cosas es lo que las hace aún más valiosas, más delicadas. Y es con esa delicadeza con la que hay que entrar en este jardín que es la memoria, donde cada día muere una flor y nace otra.

PESSOA
Entrada importada del Blog de Photoespaña que hice en abril.
Madrid, lunes 7 de abril de 2008
Si yo pudiera, si no supiera que estoy obligado a ser yo aunque sea de un modo más pobre, me bastaría con citar siempre este libro para poder decir lo que siento.
Lo que siento, - dejó escrito con su letra retorcida sobre si misma- en la sustancia verdadera con que lo siento, es absolutamente incomunicable; y cuanto más profundamente lo siento, más incomunicable es.

La memoria tiene capas. Se apilan siguiendo un orden preciso pero incomprensible para la conciencia. Uno puede volver a un acontecimiento del primer año de vida y dotar a ese recuerdo de la misma trascendencia y hondura con que se recuerdan las fechas importantes de la edad adulta. La infancia es la etapa más sabia de la existencia. Los niños, a su modo, comprenden todo y no censuran nada. Hay que escuchar seriamente a un niño cuando habla; tiene claves de las que nosotros carecemos.

La forma en que me han sorprendido algunos recuerdos de mi infancia no es lo que habitualmente conocemos como recuerdo. No existe la formación mental de una imagen que nos evoca algo vivido con anterioridad. Se trata más bien de un tono de voz que atrapo por la calle, un residuo dentro de un olor que no es ese olor pero se parece, una canción que interpretada de otro modo y en otro lugar sería como la canción que creo recordar… No llego a experimentar la sensación del recuerdo, pero si todos los demás sentimientos que deberían acompañarlo. De lo que me acuerdo es de haber recordado en algún momento de mi niñez aquello que ahora me llega como un sueño lejano. Por eso es tan extraño, porque es un recuerdo construido por la memoria de un niño.

A veces pretendo registrarlo todo, para asegurar que no se pierda. Nada de eso me sirve después, siempre acabo trabajando con lo que no pude poseer.

Madrid, lunes 7 de abril de 2008
De cualquier viaje, por breve que sea, regreso como de un sueño lleno de sueños; una confusión entumecida, con las sensaciones pegadas unas a otras, ebrio de lo que vi.
Fernando Pessoa. Libro del Desasosiego
Si yo pudiera, si no supiera que estoy obligado a ser yo aunque sea de un modo más pobre, me bastaría con citar siempre este libro para poder decir lo que siento.
Lo que siento, - dejó escrito con su letra retorcida sobre si misma- en la sustancia verdadera con que lo siento, es absolutamente incomunicable; y cuanto más profundamente lo siento, más incomunicable es.

La memoria tiene capas. Se apilan siguiendo un orden preciso pero incomprensible para la conciencia. Uno puede volver a un acontecimiento del primer año de vida y dotar a ese recuerdo de la misma trascendencia y hondura con que se recuerdan las fechas importantes de la edad adulta. La infancia es la etapa más sabia de la existencia. Los niños, a su modo, comprenden todo y no censuran nada. Hay que escuchar seriamente a un niño cuando habla; tiene claves de las que nosotros carecemos.

La forma en que me han sorprendido algunos recuerdos de mi infancia no es lo que habitualmente conocemos como recuerdo. No existe la formación mental de una imagen que nos evoca algo vivido con anterioridad. Se trata más bien de un tono de voz que atrapo por la calle, un residuo dentro de un olor que no es ese olor pero se parece, una canción que interpretada de otro modo y en otro lugar sería como la canción que creo recordar… No llego a experimentar la sensación del recuerdo, pero si todos los demás sentimientos que deberían acompañarlo. De lo que me acuerdo es de haber recordado en algún momento de mi niñez aquello que ahora me llega como un sueño lejano. Por eso es tan extraño, porque es un recuerdo construido por la memoria de un niño.

A veces pretendo registrarlo todo, para asegurar que no se pierda. Nada de eso me sirve después, siempre acabo trabajando con lo que no pude poseer.
Poseer es perder. Sentir sin poseer es guardar, porque es extraerle a una cosa su esencia.

¡Decir! ¡Saber decir!…
CIEN AÑOS NO ES NADA
Entrada importada del Blog de Photoespaña que hice en abril.
Madrid, jueves 3 de abril de 2008
Llegué a Madrid el domingo. Pero aun no he vuelto del todo. Me cuesta aterrizar, encontrarme de nuevo en este lugar, donde sucede mi vida. Mis maletas llevan tres días abiertas y no termino de vaciarlas. Temo que algo invisible se pierda en ese tránsito. Se que lo más valioso de mi viaje lo traigo dentro de mi. Nada se pierde si uno no quiere. Sea en la forma que sea, es posible recuperar las cosas. Nunca vuelven del mismo modo, ni yo lo pretendo. Me basta un lejano recuerdo para reconciliarme con ellas. Lo importante no es lo que nos ha ocurrido sino el significado que hoy tiene en nuestra vida lo que ocurrió. Eso es lo que aprendí en este viaje.
Las mejores fotos ya están hechas. Solo hay que buscarlas.

Ha sido el viaje más intenso de todos. He tenido tiempo de mirar y de mirarme. He buscado las fotos que ya estaban hechas y he querido escuchar. Me acompañaba una grabadora de audio y una cámara de vídeo. Registros de la vida misma tal como sucede, sin imposturas. Porque la vida es la forma de arte más pura que conozco, la más honesta, la más conmovedora.
He pasado años fotografiando el desarraigo de otros, recorriendo las puertas de Europa para registrar la llegada de inmigrantes. Elegí, como siempre sin demasiada conciencia, posponer mi propia historia para contar historias ajenas.

Ahora descubro que no era así, que lo que llevo años haciendo es contar mi vida en las vidas de otros.
Soy la enésima generación en una familia de náufragos. El proceso que acabo de iniciar, lo que podría llamarse un nuevo proyecto (aunque es más bien una experiencia vital), tiene que ver con esto. He decidido remontar el siglo XX en sentido contrario, siguiendo las líneas que mis antepasados han dejado marcadas en los mapas. Es una historia de migraciones, de supervivientes a la deriva. Pero también de acontecimientos profundamente ligados a la historia universal más reciente. Un recorrido que comienza en distintos escenarios de una Europa empobrecida y convulsionada a finales del siglo XIX.
Mis bisabuelos paternos huyeron de los últimos Progrom contra judíos de la Rusia zarista de aquellos años. Iniciaron un recorrido que les llevó por parte de Europa para terminar en Argentina y Estados Unidos. Por otro lado, mis bisabuelos maternos huían de la miseria y la Gran Guerra desde Italia y España.
Todos hicieron ese viaje en barco que tantas veces hemos visto en películas de época. Ese recorrido de más de un mes a cuyo término divisaban, amontonados en cubierta, la Estatua de la Libertad de Nueva York o el Hotel de Inmigrantes del puerto de Buenos Aires.
Casi cien años después yo hice el mismo viaje en sentido contrario, junto a mis padres y mi hermano. Una vez más, empujados al desarraigo por circunstancias dramáticas.
Un siglo de por medio. Ahora comienzo a buscar. A unir los lazos invisibles que me han llevado hasta aquí.
Quiero entender y explicar no solo lo que soy hoy, sino lo que significan mis fotografías. Empiezo a comprender por qué hago las fotos que hago y que sentido tiene haber elegido esta forma de vivir la vida.
En una fotografía hay mucho más de lo que se ve. Es el registro emocional más preciso que se me ocurre. A través de ellas puedo comprender lo que sintieron mis antepasados y lo que siento yo ahora. Son mi memoria reconstruida, la manera de recuperar lo que creía perdido.
A cada fotografía una emoción, y a cada emoción un mundo. Todo lo que hemos vivido nos empuja a construir una imagen determinada. Porque las imágenes no las encontramos, suelen estar dentro de uno y hay que buscarlas. Yo busco cada vez más en los pliegues de las cosas, en esos lugares donde aparentemente no hay nada, pero donde probablemente hayan caído algunas migas que son la esencia de lo que estaba buscando. La fragilidad de mi memoria me obliga a recordar las cosas casi como se recuerdan los sueños. Creo que son esas imágenes las que me son propias, las que corren el peligro de desaparecer en cualquier momento.
Madrid, jueves 3 de abril de 2008
Llegué a Madrid el domingo. Pero aun no he vuelto del todo. Me cuesta aterrizar, encontrarme de nuevo en este lugar, donde sucede mi vida. Mis maletas llevan tres días abiertas y no termino de vaciarlas. Temo que algo invisible se pierda en ese tránsito. Se que lo más valioso de mi viaje lo traigo dentro de mi. Nada se pierde si uno no quiere. Sea en la forma que sea, es posible recuperar las cosas. Nunca vuelven del mismo modo, ni yo lo pretendo. Me basta un lejano recuerdo para reconciliarme con ellas. Lo importante no es lo que nos ha ocurrido sino el significado que hoy tiene en nuestra vida lo que ocurrió. Eso es lo que aprendí en este viaje.
Las mejores fotos ya están hechas. Solo hay que buscarlas.

Ha sido el viaje más intenso de todos. He tenido tiempo de mirar y de mirarme. He buscado las fotos que ya estaban hechas y he querido escuchar. Me acompañaba una grabadora de audio y una cámara de vídeo. Registros de la vida misma tal como sucede, sin imposturas. Porque la vida es la forma de arte más pura que conozco, la más honesta, la más conmovedora.
He pasado años fotografiando el desarraigo de otros, recorriendo las puertas de Europa para registrar la llegada de inmigrantes. Elegí, como siempre sin demasiada conciencia, posponer mi propia historia para contar historias ajenas.

Ahora descubro que no era así, que lo que llevo años haciendo es contar mi vida en las vidas de otros.
Soy la enésima generación en una familia de náufragos. El proceso que acabo de iniciar, lo que podría llamarse un nuevo proyecto (aunque es más bien una experiencia vital), tiene que ver con esto. He decidido remontar el siglo XX en sentido contrario, siguiendo las líneas que mis antepasados han dejado marcadas en los mapas. Es una historia de migraciones, de supervivientes a la deriva. Pero también de acontecimientos profundamente ligados a la historia universal más reciente. Un recorrido que comienza en distintos escenarios de una Europa empobrecida y convulsionada a finales del siglo XIX.
Mis bisabuelos paternos huyeron de los últimos Progrom contra judíos de la Rusia zarista de aquellos años. Iniciaron un recorrido que les llevó por parte de Europa para terminar en Argentina y Estados Unidos. Por otro lado, mis bisabuelos maternos huían de la miseria y la Gran Guerra desde Italia y España.Todos hicieron ese viaje en barco que tantas veces hemos visto en películas de época. Ese recorrido de más de un mes a cuyo término divisaban, amontonados en cubierta, la Estatua de la Libertad de Nueva York o el Hotel de Inmigrantes del puerto de Buenos Aires.
Casi cien años después yo hice el mismo viaje en sentido contrario, junto a mis padres y mi hermano. Una vez más, empujados al desarraigo por circunstancias dramáticas.Un siglo de por medio. Ahora comienzo a buscar. A unir los lazos invisibles que me han llevado hasta aquí.
Quiero entender y explicar no solo lo que soy hoy, sino lo que significan mis fotografías. Empiezo a comprender por qué hago las fotos que hago y que sentido tiene haber elegido esta forma de vivir la vida.
En una fotografía hay mucho más de lo que se ve. Es el registro emocional más preciso que se me ocurre. A través de ellas puedo comprender lo que sintieron mis antepasados y lo que siento yo ahora. Son mi memoria reconstruida, la manera de recuperar lo que creía perdido.
A cada fotografía una emoción, y a cada emoción un mundo. Todo lo que hemos vivido nos empuja a construir una imagen determinada. Porque las imágenes no las encontramos, suelen estar dentro de uno y hay que buscarlas. Yo busco cada vez más en los pliegues de las cosas, en esos lugares donde aparentemente no hay nada, pero donde probablemente hayan caído algunas migas que son la esencia de lo que estaba buscando. La fragilidad de mi memoria me obliga a recordar las cosas casi como se recuerdan los sueños. Creo que son esas imágenes las que me son propias, las que corren el peligro de desaparecer en cualquier momento.
EL BLOG DE PHE
Simplemente quería que lo que escribí para Photoespaña estuviera en mi propio blog. Por eso estas entradas de nuevo.
viernes, 19 de septiembre de 2008
DAR DE COMER A LA BESTIA
De repente me desinflo, abro el blog, me digo que tengo que subir algo, que tengo que escribir o colgar algún vídeo o foto, pero me desinflo como un globo que rebota en el techo antes de caer fláccido detrás de algún mueble, donde alguien lo encontrará lleno de polvo y grasa.
Vuelve el impostor. Acto primero, enésima escena. Mismo guión.
El otro día murió David Foster Wallace, autor de Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer. Se suicidó.
También:
Dado que nada de lo que me siento capaz de escribir está vivo ni por asomo, voy a ver si me quedan fuerzas para leer a Sofocles. Respeto el suicidio, pero no entra en mis planes.
Vuelve el impostor. Acto primero, enésima escena. Mismo guión.
El otro día murió David Foster Wallace, autor de Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer. Se suicidó.
No nos engañemos: la Red no es más que una avalancha de información, un laissez faire salvaje, sin estándares éticos. Se acosa al consumidor con un aluvión de ofertas seductoras, sin ayudarle a discernir a la hora de elegir. La explosión punto.com es la destilación de la ética capitalista en estado químicamente puro
También:
Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada
Dado que nada de lo que me siento capaz de escribir está vivo ni por asomo, voy a ver si me quedan fuerzas para leer a Sofocles. Respeto el suicidio, pero no entra en mis planes.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
domingo, 14 de septiembre de 2008
UN RAMO DE FLORES
En su paseo dominical por el parque, Mario había observado a un hombre solo llevando un ramo de flores que despertaba cierto interés femenino a su paso.
A pesar del pudor que le producía, ese mismo lunes decidió comprar un bonito ramo y, llevandolo en la mano, caminó hasta la oficina tratando de aparentar naturalidad.
No tardó en notar la mirada furtiva de un par mujeres que se cruzó. Esto le produjo una excitación vanidosa que no solía experimentar, por lo que adoptó el ramo como un complemento más en su atuendo habitual.
Lo que aún no sabía cómo hacer era entablar una conversación con una mujer desconocida, y menos ahora que supuestamente se dirigía con su ramo en busca de una afortunada novia a la que las otras quizá envidiaban.
A pesar del pudor que le producía, ese mismo lunes decidió comprar un bonito ramo y, llevandolo en la mano, caminó hasta la oficina tratando de aparentar naturalidad.
No tardó en notar la mirada furtiva de un par mujeres que se cruzó. Esto le produjo una excitación vanidosa que no solía experimentar, por lo que adoptó el ramo como un complemento más en su atuendo habitual.
Lo que aún no sabía cómo hacer era entablar una conversación con una mujer desconocida, y menos ahora que supuestamente se dirigía con su ramo en busca de una afortunada novia a la que las otras quizá envidiaban.
sábado, 13 de septiembre de 2008
viernes, 12 de septiembre de 2008
CARGO
Asi han dado Cargo en Ojo de Pez.
Es una gozada publicar fotos en esta revista, las tratan con mucho cariño.
Este número es el resultado del concurso de fotografía documental que organizaban este año por primera vez. Cargo tuvo una mención de honor.
Tambien hay una expo que va a itinerar por las Fnac de España y Portugal simultaneamente. Ahora está en la Fnac L´Illa de Barcelona, hasta el 14 de octubre y en la Fnac Cascaishopping de Lisboa.





Es una gozada publicar fotos en esta revista, las tratan con mucho cariño.
Este número es el resultado del concurso de fotografía documental que organizaban este año por primera vez. Cargo tuvo una mención de honor.
Tambien hay una expo que va a itinerar por las Fnac de España y Portugal simultaneamente. Ahora está en la Fnac L´Illa de Barcelona, hasta el 14 de octubre y en la Fnac Cascaishopping de Lisboa.





miércoles, 10 de septiembre de 2008
ERRANCE
Pienso que lo propio de un fotógrafo es traicionar lo real. Solamente hay que mesurar esta traición y hacer que tenga coherencia con uno mismo. Creo que he traicionado algunas cosas, pero intento no traicionarme a mi mismo.Raymond Depardon
martes, 9 de septiembre de 2008
CORRECCION POLITICA
Políticamente Correcto es un término que se acuñó hace algunos años en Estados Unidos para definir el lenguaje, ideas o comportamientos que buscan minimizar las ofensas a grupos étnicos, culturales o religiosos.
A mi me parece una corriente impulsada por la esfera política progresista de aquel país, para que su esencia conservadora se disimule con un discurso aparentemente social.
Después, como tantas otras veces, la derecha reaccionaria y sin complejos de toda la vida ha adoptado la idea al darse cuenta de que en el juego democrático hace falta maquillaje y una cierta contención para que no se vean de entrada sus oscuras intenciones.
Hace poco hubo una polémica en el Reino Unido por unas declaraciones de Steiner en El Pais Semanal, en una entrevista con Juan Cruz. El filósofo decía lo siguiente: “es muy fácil sentarse aquí, en esta habitación, y decir: ‘¡El racismo es horrible!’. Pero pregúnteme lo mismo si se traslada a vivir a la casa de al lado una familia jamaicana con seis hijos y escuchan reggae y rock and roll todo el día. O cuando mi asesor venga y me diga que (...) el valor de mi propiedad ha caído en picado. ¡Pregúnteme entonces!”.
Inmediatamente se produjeron quejas de políticos y asociaciones alarmadas. Sin embargo, lo que Steiner apuntaba es sencillamente algo que sucede todos los días. Maquillar las palabras con las que nombramos el problema no es lo mismo que hacerle frente.
El mundo en el que vivimos es un polvorín. Se están metiendo debajo de la alfombra las enormes contradicciones y desajustes que produce el sistema.
Este fin de semana en Roquetas (Almería), el asesinato de un senegalés a manos de un gitano ha provocado disturbios en el barrio de las 200 viviendas, donde viven inmigrantes y gitanos.
El alcalde de Roquetas y otros políticos se han apresurado a decir que no es un conflicto racial porque en la localidad siempre ha habido buena convivencia. Tras lo cual supongo que mucha gente habrá respirado tranquila. A mi me gustaría saber entonces de que tipo de conflicto se trata.
Cuando oigo hablar a las instituciones de integración se me queda la misma cara que cuando veo un anuncio contra la droga dirigido a los jovenes. El desconocimiento de la cuestión que pretenden abordar es alarmante. Me pregunto que es lo que provoca que un gobernante se encuentre tan alejado de la sociedad en la que vive.
A mi me parece una corriente impulsada por la esfera política progresista de aquel país, para que su esencia conservadora se disimule con un discurso aparentemente social.
Después, como tantas otras veces, la derecha reaccionaria y sin complejos de toda la vida ha adoptado la idea al darse cuenta de que en el juego democrático hace falta maquillaje y una cierta contención para que no se vean de entrada sus oscuras intenciones.
Hace poco hubo una polémica en el Reino Unido por unas declaraciones de Steiner en El Pais Semanal, en una entrevista con Juan Cruz. El filósofo decía lo siguiente: “es muy fácil sentarse aquí, en esta habitación, y decir: ‘¡El racismo es horrible!’. Pero pregúnteme lo mismo si se traslada a vivir a la casa de al lado una familia jamaicana con seis hijos y escuchan reggae y rock and roll todo el día. O cuando mi asesor venga y me diga que (...) el valor de mi propiedad ha caído en picado. ¡Pregúnteme entonces!”.
Inmediatamente se produjeron quejas de políticos y asociaciones alarmadas. Sin embargo, lo que Steiner apuntaba es sencillamente algo que sucede todos los días. Maquillar las palabras con las que nombramos el problema no es lo mismo que hacerle frente.
El mundo en el que vivimos es un polvorín. Se están metiendo debajo de la alfombra las enormes contradicciones y desajustes que produce el sistema.
Este fin de semana en Roquetas (Almería), el asesinato de un senegalés a manos de un gitano ha provocado disturbios en el barrio de las 200 viviendas, donde viven inmigrantes y gitanos.
El alcalde de Roquetas y otros políticos se han apresurado a decir que no es un conflicto racial porque en la localidad siempre ha habido buena convivencia. Tras lo cual supongo que mucha gente habrá respirado tranquila. A mi me gustaría saber entonces de que tipo de conflicto se trata.
Cuando oigo hablar a las instituciones de integración se me queda la misma cara que cuando veo un anuncio contra la droga dirigido a los jovenes. El desconocimiento de la cuestión que pretenden abordar es alarmante. Me pregunto que es lo que provoca que un gobernante se encuentre tan alejado de la sociedad en la que vive.
lunes, 8 de septiembre de 2008
domingo, 7 de septiembre de 2008
PUBLICO
Después de dos meses, y tras la insistente recomendación de Lucía, decido airear la existencia de este blog. El pudor que siento a veces al leer lo publicado me ha impedido hacerlo antes.
Pero de algún modo lo contenido aquí es todo lo que puedo ofrecer en los últimos tiempos. Siendo escaso, incompleto y fragmentario es, en definitiva, lo más honesto y visceral que se me ocurre.
Pero de algún modo lo contenido aquí es todo lo que puedo ofrecer en los últimos tiempos. Siendo escaso, incompleto y fragmentario es, en definitiva, lo más honesto y visceral que se me ocurre.
Todo lo que no dé uno libre y abundantemente termina por perdérsele. Uno abre un buen día la caja fuerte y se encuentra con cenizas.
sábado, 6 de septiembre de 2008
LA FUNCION DEL PINTOR
Al igual que el pintor del siglo XIX cuando apareció la fotografía y su función de notario de la realidad se diluyó, al fotógrafo del siglo XXI ya no le une ninguna relación contractual con el mundo real.
Hace bastante tiempo ya que esto es así, pero ha llegado el momento efectivo en que los chavales no se creen nada que no haya sido filmado con un móvil.
Esta nueva concepción de la realidad a través de su representación amateur elimina definitivamente la necesidad de narradores. Ahora todos y cada uno de los humanos somos testigos de la historia; generamos y compartimos diariamente millones de imágenes que son, al mismo tiempo, nuestro modo de validar el mundo y nuestro modo de edulcorarlo.
Las imágenes más perdurables de nuestra época van a ser las que se ocupen de universos muy particulares, de puntos de vista personales que arrojen algo de luz, no ya sobre la realidad, sino sobre una parcela transversal de ésta.
Por otro lado, ¿no ha sido siempre así?
Hace bastante tiempo ya que esto es así, pero ha llegado el momento efectivo en que los chavales no se creen nada que no haya sido filmado con un móvil.
Esta nueva concepción de la realidad a través de su representación amateur elimina definitivamente la necesidad de narradores. Ahora todos y cada uno de los humanos somos testigos de la historia; generamos y compartimos diariamente millones de imágenes que son, al mismo tiempo, nuestro modo de validar el mundo y nuestro modo de edulcorarlo.
Las imágenes más perdurables de nuestra época van a ser las que se ocupen de universos muy particulares, de puntos de vista personales que arrojen algo de luz, no ya sobre la realidad, sino sobre una parcela transversal de ésta.
Por otro lado, ¿no ha sido siempre así?
viernes, 5 de septiembre de 2008
POLTERGEIST
Las secuelas son devastadoras. Todavía hoy resulta imposible hablar de lo que pasó sin que los fantasmas salgan de sus tumbas y, sobre todo, de sus fosas comunes, para pasearse entre los vivos haciendo supurar todas las heridas que se cerraron en falso.
En España se edificó una sociedad sobre los muertos, sin desenterrarlos primero. Como en Poltergeist.
En España se edificó una sociedad sobre los muertos, sin desenterrarlos primero. Como en Poltergeist.
jueves, 4 de septiembre de 2008
miércoles, 3 de septiembre de 2008
COMPRENDERLO TODO ES PERDONARLO TODO
Tengo que mantener la calma. Tengo que entender, si es posible.
Roberto Saviano
Gomorra
martes, 2 de septiembre de 2008
UN DIALOGO SIN PALABRAS (III)
El hecho de que al hacer un retrato se establezca un diálogo no signifíca que no haya discusión.
No hay tanta diferencia entre la teoría del diálogo y la de la lucha, pero hay matices.
La persona a la que vamos a retratar tiene una opinión sobre sí mismo, sobre su mundo y las cosas y personas que le rodean.
Nosotros tenemos también una opinión que no suele coincidir con la suya. El retrato honesto, y por tanto cautivador, surge cuando nos atrevemos a dar esa opinión, a decir lo que pensamos. Y esto último no se puede hacer, en ningún ámbito, sin asumir el riesgo de la incomprensión, la indiferencia, la confrontación o el desprecio de los demás.
Ocurre igual que en una conversación; si al otro le decimos lo que quiere escuchar, probablemente nunca tendremos conflictos. Pero tampoco llegaremos a tener intensidad en nuestras relaciones.
Lo gratificante es que de este modo la relación crece, el retrato cobra madurez y vemos como las cosas rígidas que parecían inmutables, comienzan a ablandarse un poco y asumen la posibilidad de cambiar.
No hay tanta diferencia entre la teoría del diálogo y la de la lucha, pero hay matices.
La persona a la que vamos a retratar tiene una opinión sobre sí mismo, sobre su mundo y las cosas y personas que le rodean.
Nosotros tenemos también una opinión que no suele coincidir con la suya. El retrato honesto, y por tanto cautivador, surge cuando nos atrevemos a dar esa opinión, a decir lo que pensamos. Y esto último no se puede hacer, en ningún ámbito, sin asumir el riesgo de la incomprensión, la indiferencia, la confrontación o el desprecio de los demás.
Ocurre igual que en una conversación; si al otro le decimos lo que quiere escuchar, probablemente nunca tendremos conflictos. Pero tampoco llegaremos a tener intensidad en nuestras relaciones.
Lo gratificante es que de este modo la relación crece, el retrato cobra madurez y vemos como las cosas rígidas que parecían inmutables, comienzan a ablandarse un poco y asumen la posibilidad de cambiar.
NOCTAMBULA MADRUGADORA
Apenas dormía unas horas. Tres, cuatro a lo sumo. Andrea tenía dos inclinaciones aparentemente contradictorias que en realidad se complementaban.
Le gustaba la noche y le gustaba madrugar mucho. Vivir el momento nocturno en que caen todas las máscaras y el primer instante del día en que la luz aún está por estrenar.
El frescor de la mañana enjuagaba los recuerdos difusos de la noche. Y entre los dos instantes, un sueño breve y reparador.
Le gustaba la noche y le gustaba madrugar mucho. Vivir el momento nocturno en que caen todas las máscaras y el primer instante del día en que la luz aún está por estrenar.
El frescor de la mañana enjuagaba los recuerdos difusos de la noche. Y entre los dos instantes, un sueño breve y reparador.
lunes, 1 de septiembre de 2008
LUNES 1 DE SEPTIEMBRE
Creo que es la primera vez en mi vida que siento el peso de una fecha como esta.
Siempre me ha apasionado mi trabajo, de tal modo que nunca he sentido el comienzo de un periodo laboral como una losa, sino como la continuidad de algo que me gusta hacer.
Me sigue entusiasmando lo que hago, pero creo que en los últimos tiempos hay una serie de cosas que se han endurecido en mi rutina. Paso más tiempo delante el ordenador que haciendo fotos. Así que podría decirse que acudo a la "oficina", con un horario que yo me impongo y una serie de tareas por hacer.
Creo que es hora de volver a los orígenes de algún modo. Supongo que no recuperaré la inocencia de los primeros tiempos, pero cada vez que salgo a fotografíar vuelvo a sentirme como un niño descubriendo lo que hay más allá de su barrio.
Es cuestión de salir más.
Siempre me ha apasionado mi trabajo, de tal modo que nunca he sentido el comienzo de un periodo laboral como una losa, sino como la continuidad de algo que me gusta hacer.
Me sigue entusiasmando lo que hago, pero creo que en los últimos tiempos hay una serie de cosas que se han endurecido en mi rutina. Paso más tiempo delante el ordenador que haciendo fotos. Así que podría decirse que acudo a la "oficina", con un horario que yo me impongo y una serie de tareas por hacer.
Creo que es hora de volver a los orígenes de algún modo. Supongo que no recuperaré la inocencia de los primeros tiempos, pero cada vez que salgo a fotografíar vuelvo a sentirme como un niño descubriendo lo que hay más allá de su barrio.
Es cuestión de salir más.
domingo, 31 de agosto de 2008
UN DIALOGO SIN PALABRAS (II)
Alec Soth es uno de los fotógrafos actuales que más me entusiasman. Me encantan sus imágenes, pero sobretodo, su modo de trabajar, lento y solitario, la relación que tiene con la fotografía, su búsqueda de imágenes a través de otras imágenes.

En el magnífico libro de entrevistas a fotógrafos Image Makers Image Takers de Anne-Celine Jaeger, publicado en español por Oceano con el nombre de Creadores de Imágenes, me sorprendió leer las reflexiones de Soth sobre el retrato. O más bien sobre su relación con el retrato:
"Una de las cosas que me faltaban era la capacidad de fotografíar a personas"

"Al principio temblaba cada vez que hacía un retrato. Tardé mucho en sentirme algo más seguro. Todavía ahora me pongo nervioso. Cuando trabajo por encargo, mis ayudantes se sorprenden de lo que llego a sudar. Paso mucha vergüenza. Es ridículo"


"Trabajo con una cámara 8x10 de gran formato. Es increiblemente lenta, de modo que tengo que fotografíar con trípode. Cuando trabajaba en el proyecto Mississippi no tenía demasiado dinero
, con esta cámara cada vez que aprietas el disparador son veinte dólares. Si algo era muy bueno, hacía dos tomas por si acaso. Para Niagara me resultó más dificil encontrar temas. Me pasaba días sin hacer una sola foto y me frustraba un montón".

"Tengo que recordarme a mi mismo que la fotografía es limitación. Parte de la base de que no todo aparece en la foto".

"La fotografía tiene mucho que ver con la poesía. Es sugerente y fragmentaria, y en muchos aspectos, poco satisfactoria. Es el arte de la limitación. Encuadrar el mundo. Es tan importante lo que dejas fuera como lo que decides incluir".
"Exige mucho tiempo, mucho trabajo. Hay que arriesgarse, aunque cueste. Creo que los primeros libros suelen ser tan buenos porque normalmente los fotógrafos les han dedicado diez años".


En el magnífico libro de entrevistas a fotógrafos Image Makers Image Takers de Anne-Celine Jaeger, publicado en español por Oceano con el nombre de Creadores de Imágenes, me sorprendió leer las reflexiones de Soth sobre el retrato. O más bien sobre su relación con el retrato:
"Una de las cosas que me faltaban era la capacidad de fotografíar a personas"

"Al principio temblaba cada vez que hacía un retrato. Tardé mucho en sentirme algo más seguro. Todavía ahora me pongo nervioso. Cuando trabajo por encargo, mis ayudantes se sorprenden de lo que llego a sudar. Paso mucha vergüenza. Es ridículo"


"Trabajo con una cámara 8x10 de gran formato. Es increiblemente lenta, de modo que tengo que fotografíar con trípode. Cuando trabajaba en el proyecto Mississippi no tenía demasiado dinero
, con esta cámara cada vez que aprietas el disparador son veinte dólares. Si algo era muy bueno, hacía dos tomas por si acaso. Para Niagara me resultó más dificil encontrar temas. Me pasaba días sin hacer una sola foto y me frustraba un montón".

"Tengo que recordarme a mi mismo que la fotografía es limitación. Parte de la base de que no todo aparece en la foto".

"La fotografía tiene mucho que ver con la poesía. Es sugerente y fragmentaria, y en muchos aspectos, poco satisfactoria. Es el arte de la limitación. Encuadrar el mundo. Es tan importante lo que dejas fuera como lo que decides incluir".
"Exige mucho tiempo, mucho trabajo. Hay que arriesgarse, aunque cueste. Creo que los primeros libros suelen ser tan buenos porque normalmente los fotógrafos les han dedicado diez años".

GUERRA FRIA, SEGUNDA PARTE
Sergei entró en la sala de máquinas del antiguo barco soviético. Durante los últimos cinco años, gran parte de su vida se había consumido en ese barco.
Alguien ha colocado la foto de Putin sobre la mesa de mando. Algún joven marinero colocaba esa foto mientras Putin bombardeaba Georgia, donde nació Sergei.
Nos está narrando un viaje en coche que le llevó por toda la Union Soviética cuando era joven. Sonríe.
"Antes comunismo", recuerda, "todo mismo país". Retira la foto de Putin del lugar donde la han fijado y la sostiene en las manos. "Ahora...", nos mira divertido, como un niño que ha descubierto el truco en un juego de magia, "Ahora democratsía", y suelta una carcajada antes de prenderle fuego a la foto.

Alguien ha colocado la foto de Putin sobre la mesa de mando. Algún joven marinero colocaba esa foto mientras Putin bombardeaba Georgia, donde nació Sergei.
Nos está narrando un viaje en coche que le llevó por toda la Union Soviética cuando era joven. Sonríe.
"Antes comunismo", recuerda, "todo mismo país". Retira la foto de Putin del lugar donde la han fijado y la sostiene en las manos. "Ahora...", nos mira divertido, como un niño que ha descubierto el truco en un juego de magia, "Ahora democratsía", y suelta una carcajada antes de prenderle fuego a la foto.

TECNOLOGIA

Hasta que Van Eyck, en la primera mitad del s.XV, perfeccionó el uso del óleo, la pintura no vivió su gran revolución. Hegel decía que toda nueva tecnología es una nueva filosofía. Gracias al cambio tecnológico que aportó la escuela flamenca, comenzaron a hacerse cosas en pintura que hasta el momento no se hacían.
Van Eyck utilizó aceite de linaza como aglutinante de colores, lo cual hacía que la pintura se secara más rápidamente, posibilitando la superposición de capas finas de pintura o veladuras, con las que lograba una luminosidad y una transparencia del colorido que le permitía representar las formas con una precisión desconocida hasta entonces. Además, la nueva técnica le permitía realizar la obra lentamente, modificandola o retocandola en cualquier momento.

Steiner sostenía recientemente, en una entrevista con Juan Cruz, que la tecnología es la fuerza más creativa del momento.
Creo que algunos fotógrafos nos equivocamos cuando tratamos de utilizar la tecnología digital para conseguir lo mismo que hacíamos con la analógica. Son herramientas distintas, tecnologías distintas y producen formas distintas de expresión.
Encuentro unas posibilidades creativas asombrosas en la imagen digital y la contaminación de disciplnas de la que podemos aprovecharnos actualmente. Pero me interesa mucho más cuando lo que se pretende producir responde a la gramática propia de estas herramientas. Del mismo modo que la manera de producir "obras" (me refiero a historias, imágenes, piezas de vídeo y audio, etc) se ha transformado y simplificado, el modo de mostralas, de obtener un producto final, también ha mutado y parece ser internet el lugar donde mejor encajan.
Creo que todavía es pronto para saber cuáles de todos estos artefactos que se producen merecen acabar en un museo. Si a lo largo de la historia todas las culturas han producido basura, en nuestra era esa producción se ha disparado.
No me parece mal que todo el mundo sea capaz de crear imágenes, que cualquiera pueda contruir un discurso artístico con medios fácilmente accesibles. No me interesa lo elitista del mundo del arte. Pero ahora tenemos que seleccionar más, encontrar por nuestra cuenta lo que nos interesa, lo que tiene un valor, lo que aporta algo.
UN DIALOGO SIN PALABRAS (I)
Hay una teoría sobre el retrato fotográfico que sostiene que se trata de una lucha entre retratado y retratista. El primero intenta mostrarse tal y como desearía que lo vieran o como él/ella cree que es. El segundo, el fotógrafo, trata de imponer la manera en que percibe a esa persona, cómo lo ve bajo una mirada más incisiva.
Cuando gana el retratado, la foto no aporta nada más que lo que ya sabíamos de esa persona, lo que habitualmente nos muestra. Cuando el que gana es el fotógrafo, descubrimos una nueva faceta del sujeto y se nos abre una puerta que antes estaba cerrada.
Yo, personalmente, prefiero la idea del diálogo sin palabras donde no hay ganador ni vencido. Lo observo continuamente en la manera en que retrata Lucía y otros fotógrafos que conozco y admiro. Se trata de la misma situación, pero en lugar de una lucha, se establece una conversación gestual, corporal y visual. Se añade así la tercera posibilidad de que no gane ninguno de los dos sino que se produzca una nueva perspectiva de resultados imprevisibles.
En esta nueva perspectiva se pueden dar todos los elementos de cualquier conversación: fluidez, tensión, misterio, seducción, silencio, descubrimiento, miedo, placer, rabia, atracción, sensualidad, desprecio, soledad, excitación...
Todas esas cosas se pueden generar en una sesión para un retrato. Cuanto más se estire de la cuerda, más lejos se llega en cualquiera de esos caminos, con el riesgo, como en todo, de que la cuerda se rompa y no consigamos nada o tengamos que volver a empezar desde el principio.
Me fascina el retrato. Quizá porque me cuesta horrores. Me da tanto miedo ponerme frente a alguien con una cámara y sostener esa tensión que suelo resolver mis retratos rápidamente. Y sin embargo es el género que más me seduce, lo encuentro mágico.
Cuando gana el retratado, la foto no aporta nada más que lo que ya sabíamos de esa persona, lo que habitualmente nos muestra. Cuando el que gana es el fotógrafo, descubrimos una nueva faceta del sujeto y se nos abre una puerta que antes estaba cerrada.
Yo, personalmente, prefiero la idea del diálogo sin palabras donde no hay ganador ni vencido. Lo observo continuamente en la manera en que retrata Lucía y otros fotógrafos que conozco y admiro. Se trata de la misma situación, pero en lugar de una lucha, se establece una conversación gestual, corporal y visual. Se añade así la tercera posibilidad de que no gane ninguno de los dos sino que se produzca una nueva perspectiva de resultados imprevisibles.
En esta nueva perspectiva se pueden dar todos los elementos de cualquier conversación: fluidez, tensión, misterio, seducción, silencio, descubrimiento, miedo, placer, rabia, atracción, sensualidad, desprecio, soledad, excitación...
Todas esas cosas se pueden generar en una sesión para un retrato. Cuanto más se estire de la cuerda, más lejos se llega en cualquiera de esos caminos, con el riesgo, como en todo, de que la cuerda se rompa y no consigamos nada o tengamos que volver a empezar desde el principio.
Me fascina el retrato. Quizá porque me cuesta horrores. Me da tanto miedo ponerme frente a alguien con una cámara y sostener esa tensión que suelo resolver mis retratos rápidamente. Y sin embargo es el género que más me seduce, lo encuentro mágico.
NOPHOTO EN CHINA

Jorquera es como un luchador de la dinastía Ming, uno de esos leales soldados que protegían la Ciudad Prohibida con una mezcla imbatible de fuerza y sabiduría.
Es nuestro hombre en China. Lleva allí casi un año y se ha integrado de tal modo que nos cuesta diferenciarlo del resto de los chinos que le rodean cuando le llamamos por el skype.
Su última batalla, de la que ha salido victorioso y reforzado en su poder, ha sido colocar a NOPHOTO en el Museo de Arte Contemporáneo de Hubei. Hasta allí han ido Sanva, Paco y Luján para entrar con Jorquera en la ciudad pacíficamente conquistada, hecha cómplice, recibiendo aplausos y loas de admiración.


viernes, 29 de agosto de 2008
ENDORFINAS
La verdad es que el ejercicio fisico es de las pocas cosas que me dan subidón sin efectos secundarios. Debe ser por las endorfinas. Se me quema la cabeza de pensar y darle vueltas a todo. Me voy al parque a correr y se me pasa. Vuelvo hecho un toro, con buen rollo y mucha energía. Me llevo rap en el ipod, del de antes: Dr.Dre, Cypress Hill, Public Enemy, House of Pain, Wu Tang Clan... Aunque hoy, en el aleatorio, lo primero que me ha saltado es el One Life de Raggadeath, con la voz poderosa de Michie Mee martilleando mis oídos:
He salido escopetado hacia el parque del oeste y le he dado dos o tres vueltas al templo de Debod mientras atardecía antes de irme hacia la oscuridad, hasta las vías y el parque de la bombilla donde en verano hay cine y a veces me quedo un rato a verlo desde una explanada de cesped donde se ponen todos los mendigos que duermen en el albergue San Isidro. Pero yo, en lugar de vino de cartón, bebo agua y escucho rap de la vieja escuela.
Hace más de diez años que no me peino y ahora me estoy dejando barba. Me gusta cambiar de aspecto y ver como reacciona la gente. Aunque me atrevo a poco en general. Entre los sin techo de la explanada sigo siendo un tipo raro, pero ahora con barba, más cercano quizás.

He salido escopetado hacia el parque del oeste y le he dado dos o tres vueltas al templo de Debod mientras atardecía antes de irme hacia la oscuridad, hasta las vías y el parque de la bombilla donde en verano hay cine y a veces me quedo un rato a verlo desde una explanada de cesped donde se ponen todos los mendigos que duermen en el albergue San Isidro. Pero yo, en lugar de vino de cartón, bebo agua y escucho rap de la vieja escuela.
Hace más de diez años que no me peino y ahora me estoy dejando barba. Me gusta cambiar de aspecto y ver como reacciona la gente. Aunque me atrevo a poco en general. Entre los sin techo de la explanada sigo siendo un tipo raro, pero ahora con barba, más cercano quizás.

jueves, 28 de agosto de 2008
TODO ES RELATIVO, APROXIMADO Y PROVISIONAL
Tengo una fe tan débil en todo lo que emprendo que mi patrimonio consiste en una colección más o menos ordenada de proyectos inacabados.
Cuando tropiezo con algunos de estos esbozos, prematuramente abandonados en el pasado, suelo pensar "pero, ¿por qué no lo terminé?, si no estaba tan mal".
Sin embargo, cada nuevo proyecto recorre invariablemente el proceso que lo lleva de la ilusión al escepticismo y, finalmente, al abandono.
En realidad el resultado suele ser válido, pero me invade una sensación de fracaso que me impide valorarlo.
En un intento de aceptar lo que soy, estoy comenzando a concebir las cosas directamente como bocetos, criaturas que pueden no llegar a desarrollarse, pero que tengan la capacidad de transmitir al menos algo cercano a lo que yo quería contar.
No se donde lo leí, pero me pareció acertado:
Cuando tropiezo con algunos de estos esbozos, prematuramente abandonados en el pasado, suelo pensar "pero, ¿por qué no lo terminé?, si no estaba tan mal".
Sin embargo, cada nuevo proyecto recorre invariablemente el proceso que lo lleva de la ilusión al escepticismo y, finalmente, al abandono.
En realidad el resultado suele ser válido, pero me invade una sensación de fracaso que me impide valorarlo.
En un intento de aceptar lo que soy, estoy comenzando a concebir las cosas directamente como bocetos, criaturas que pueden no llegar a desarrollarse, pero que tengan la capacidad de transmitir al menos algo cercano a lo que yo quería contar.
No se donde lo leí, pero me pareció acertado:
Todo en la vida es relativo, aproximado y provisional
domingo, 24 de agosto de 2008
viernes, 22 de agosto de 2008
45% DE REALIDAD
Me he comprado un zumo Granini de naranja y mango que contiene un mínimo de 45% de fruta.
Supongo que cuando compramos el periodico, una advertencia también debería anunciarnos que contiene un mínimo de 45% de verdad.
Me da la impresión de que la realidad supera en contadas ocasiones ese mínimo de 45% de intensidad. Pocas vidas aguantarían un grado de pureza mayor durante mucho tiempo.
Supongo que el 55% que nos falta lo rellenamos con conservantes, potenciadores o sucedaneos.
Supongo que cuando compramos el periodico, una advertencia también debería anunciarnos que contiene un mínimo de 45% de verdad.
Me da la impresión de que la realidad supera en contadas ocasiones ese mínimo de 45% de intensidad. Pocas vidas aguantarían un grado de pureza mayor durante mucho tiempo.
Supongo que el 55% que nos falta lo rellenamos con conservantes, potenciadores o sucedaneos.
VACACIONES
Tengo una agenda de superheroe. Cojo una pala y tiro en el lunes toneladas de cosas que hacer. Todas épicas, grandiosas. Pero como soy adicto a la misma criptonita que me destroza por dentro, los superpoderes no acaban nunca de llegar. Todo lo que conservo es la pala, con la que vuelvo a arrojar sobre el lunes siguiente los escombros de mis grandes pretensiones de la semana anterior; y le añado alguna más.
Me creo Superman y no soy más que un puto sepulturero.
Vuelvo de vacaciones y ahi están, esperando agazapadas en la agenda, las toneladas de cosas innecesarias que me invento cuando la vida me da vértigo.
Me creo Superman y no soy más que un puto sepulturero.
Vuelvo de vacaciones y ahi están, esperando agazapadas en la agenda, las toneladas de cosas innecesarias que me invento cuando la vida me da vértigo.
viernes, 15 de agosto de 2008
UN MONSTRUO QUE NO DA MIEDO
En Monstruos S.A. el protagonista es un monstruo tierno al que la niña que debería asustar llama gatito.
Lucía dice que le recuerdo a ese personaje; soy un monstruo que no da miedo.
Lucía dice que le recuerdo a ese personaje; soy un monstruo que no da miedo.
miércoles, 6 de agosto de 2008
martes, 5 de agosto de 2008
VINCULOS
Con la familia casi siempre hay algunos vínculos que sería conveniente revisar de vez en cuando. Se suelen establecer a una edad en la que no somos capaces de discernir bien entre lo que hemos decidido y lo que nos han impuesto (a veces sin mala intención, todos venimos abollados de la infancia y los padres no son una excepción).
Las palabras hieren como dagas afiladas, pero también curan. Es muy dificil encontrar las palabras oportunas cuando hablamos de lo que nos pasa. Pero son las palabras las que disuelven esos vínculos que nos destruyen.
Es curioso, pero nunca elegimos las imágenes que se nos van a grabar a fuego en la memoria para toda la vida. No suelen ser acontecimientos relevantes, sino cosas banales, pescadas al vuelo un día cualquiera. Creo que hay que dar importancia a esas imágenes y preguntarse por qué se quedaron ahí. Un de mis imágenes recurrentes es la de dos perros encerrados en una jaula peleandose. Los dos habían sido maltratados, encerrados, pero en lugar de consolarse, de darse cariño, se peleaban ferozmente. Ahora entiendo que estaban asustados, que era miedo lo que aparecía ante mis ojos en forma de rabia.
Las palabras hieren como dagas afiladas, pero también curan. Es muy dificil encontrar las palabras oportunas cuando hablamos de lo que nos pasa. Pero son las palabras las que disuelven esos vínculos que nos destruyen.
Es curioso, pero nunca elegimos las imágenes que se nos van a grabar a fuego en la memoria para toda la vida. No suelen ser acontecimientos relevantes, sino cosas banales, pescadas al vuelo un día cualquiera. Creo que hay que dar importancia a esas imágenes y preguntarse por qué se quedaron ahí. Un de mis imágenes recurrentes es la de dos perros encerrados en una jaula peleandose. Los dos habían sido maltratados, encerrados, pero en lugar de consolarse, de darse cariño, se peleaban ferozmente. Ahora entiendo que estaban asustados, que era miedo lo que aparecía ante mis ojos en forma de rabia.
domingo, 3 de agosto de 2008
TOMMASINO E GAY
Escrito en la puerta de una casa, en Procida, la menor de las tres islas del golfo de Nápoles. 10.000 habitantes.
Quise imaginar a Tommasino como un niño de unos 12 años, callado, inquieto. Corriendo cuesta abajo por la calle que da al puerto para ver llegar a los barcos. Le gustaba observar a la gente cuando bajaba. Clasificaba mentalmente a las distintas clases de turistas que a lo largo de los años había identificado, y seleccionaba a aquellos que mas le atraían para seguirlos por la isla y estudiar su comportamiento.
Los que más le interesaban eran los que viajaban solos, casi siempre hombres. Los encontraba elegantes y misteriosos. A veces con sombrero de paja para protegerse del sol, pantalones de lino y camisa blanca ligeramente desabrochada. Caminaban lentamente, deteniendose en ocasiones durante largo rato en alguna esquina o preguntando algo, curiosos, a un vecino. Algunos escribían en un cuaderno de notas. Otros leían sentados a la sombra, hasta que el calor se hacía soportable.
Tommasino se imaginaba a si mismo de mayor, viajando solo, conociendo lugares y gente. Le gustaba la idea de no tener un rumbo determinado y prolongar la estancia en destinos que le cautivaran.
Uno de esos dias, cuando volvió a casa, encontró la pintada.
También le dió lástima por su madre. La imaginó tratando de borrar la pintada. Y después la imaginó vieja, en la misma casa, cuando él ya se hubiera marchado hace mucho y ya casi ni se acordara de esos días de verano, cuando seguía a los turistas por la isla.
Quise imaginar a Tommasino como un niño de unos 12 años, callado, inquieto. Corriendo cuesta abajo por la calle que da al puerto para ver llegar a los barcos. Le gustaba observar a la gente cuando bajaba. Clasificaba mentalmente a las distintas clases de turistas que a lo largo de los años había identificado, y seleccionaba a aquellos que mas le atraían para seguirlos por la isla y estudiar su comportamiento.
Los que más le interesaban eran los que viajaban solos, casi siempre hombres. Los encontraba elegantes y misteriosos. A veces con sombrero de paja para protegerse del sol, pantalones de lino y camisa blanca ligeramente desabrochada. Caminaban lentamente, deteniendose en ocasiones durante largo rato en alguna esquina o preguntando algo, curiosos, a un vecino. Algunos escribían en un cuaderno de notas. Otros leían sentados a la sombra, hasta que el calor se hacía soportable.
Tommasino se imaginaba a si mismo de mayor, viajando solo, conociendo lugares y gente. Le gustaba la idea de no tener un rumbo determinado y prolongar la estancia en destinos que le cautivaran.
Uno de esos dias, cuando volvió a casa, encontró la pintada.
Tommasino è gayPudo imaginar a dos o tres de sus amigos escribiendola en la puerta de su casa. Sintió lastima, sobretodo porque la pintada confirmaba lo que le venía pasando todo el verano. Que ya no sentía ganas de ver a sus amigos, le aburrían. Que ya no quería seguir viviendo en este lugar que le asfixiaba. Por eso envidiaba cada vez más a esos hombres solos que, después de pasear por la isla, volvían a subirse al barco y se marchaban hacia un lugar que Tommasino imaginaba lleno de gente interesante y misteriosa.
También le dió lástima por su madre. La imaginó tratando de borrar la pintada. Y después la imaginó vieja, en la misma casa, cuando él ya se hubiera marchado hace mucho y ya casi ni se acordara de esos días de verano, cuando seguía a los turistas por la isla.
sábado, 2 de agosto de 2008
domingo, 27 de julio de 2008
EL INQUIETANTE UNIVERSO DE LAS RUBIAS EN TANGA Y LOS CHICLES DE FRESA
Cuando paso demasiado rato dandole vueltas a algo tortuoso no puedo evitar pensar en esa escena de Annie Hall (¿era en Annie Hall?) cuando Woody Allen lleva a su chica por enesíma vez a ver un documental sobre el exterminio de los judios.
Hoy he abierto la maleta. La ya célebre maleta. He escaneado cientos de imágenes y he buceado en un pasado repleto de heridas mal cerradas.

Lo que me tranquiliza es que cuanto más escribo de todo esto, más despejada y luminosa encuentro mi vida cotidiana. Es muy valioso poder inventarse un marco donde encerrar a los fantasmas, para que jueguen y se diviertan.
Sanva me dijo una vez que una imagen que a él le divertía era una playa paradisíaca llena de rubias en tanga comiendo chicles de fresa. Reconozco que como icono funciona. Pero a mi me resultaría un poco inquietante estar en ese escenario. No se, me imagino como en uno de esos sueños en los que de repente te das cuenta de que estas desnudo. Pero yo, en lugar de desnudo, estoy vestido de negro, como un predicador, sudando a mares, en medio de un circulo formado por las rubias en silencio mascando su chicle mientras me observan con cierta repugnancia.
Hoy le he regalado a mi hermano "A State of Wonder", el estuche con las dos grabaciones de las Variaciones Goldberg que hizo Glenn Gould en 1955 y 1981, un año antes de morir. No he podido evitarlo y he comprado otro para mi.
Voy a poner la versión del 55. Acaba de llegar Lucía. No pienso decir una sola palabra del exterminio de los judios. Estar ahora aqui es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Hoy he abierto la maleta. La ya célebre maleta. He escaneado cientos de imágenes y he buceado en un pasado repleto de heridas mal cerradas.

Lo que me tranquiliza es que cuanto más escribo de todo esto, más despejada y luminosa encuentro mi vida cotidiana. Es muy valioso poder inventarse un marco donde encerrar a los fantasmas, para que jueguen y se diviertan.
Sanva me dijo una vez que una imagen que a él le divertía era una playa paradisíaca llena de rubias en tanga comiendo chicles de fresa. Reconozco que como icono funciona. Pero a mi me resultaría un poco inquietante estar en ese escenario. No se, me imagino como en uno de esos sueños en los que de repente te das cuenta de que estas desnudo. Pero yo, en lugar de desnudo, estoy vestido de negro, como un predicador, sudando a mares, en medio de un circulo formado por las rubias en silencio mascando su chicle mientras me observan con cierta repugnancia.
Hoy le he regalado a mi hermano "A State of Wonder", el estuche con las dos grabaciones de las Variaciones Goldberg que hizo Glenn Gould en 1955 y 1981, un año antes de morir. No he podido evitarlo y he comprado otro para mi.
The purpose of art is not the release of a momentary ejection of adrenaline but rather the gradual, lifelong construction of a state of wonder and serenity
Voy a poner la versión del 55. Acaba de llegar Lucía. No pienso decir una sola palabra del exterminio de los judios. Estar ahora aqui es lo mejor que me ha pasado en la vida.
viernes, 25 de julio de 2008
EDDIE
Yo, de adolescente, era rockabilly. Iba con gente como yo, con tupé, botas camperas, tejanos ajustados, las chicas con can-can. Ibamos a bailar rock and roll y a tomar cerveza. A veces la cosa se ponía densa, pero en general el tono era festivo.
En realidad yo no me identificaba mucho con la mayoría de la gente con la que iba. Había algo, para mi importante, que no podía compartir con ellos, algo que tiene que ver con las inquietudes, o maneras de entender ciertas cosas de carácter mucho más íntimo. Pero compartíamos una pasión, había camaradería, pertenecíamos a algo. Ibamos a la contra de muchas cosas, o así lo sentíamos.
No era el mejor momento de mi vida. Era una época jodida. Ese mundo me daba intensidad. Legitimaba mis contradicciones, mi dolor. Nuestros héroes eran personajes que sentían cosas parecidas a lo que yo sentía. Gente que se rebelaba, que sufría y se marginaba del resto. Eran héroes que caminaban hacia un abismo porque sabían que lo que dejaban atrás era peor.
Durante muchos años he renegado de esa época. Vendí casi todos mis vinilos (me duele físicamente cada vez que lo pienso), y apenas guardo fotos. Pero últimamente vuelvo a escuchar esa música y consigo recordar cosas bonitas de todo aquello.
Todos teníamos un referente, algún cantante que nos gustaba más que los demás, y lo sabíamos todo de él, éramos fans. El mío era Eddie Cochran. Llegué a pertenecer al club de fans, íbamos a concentraciones y pasábamos el fin de semana escuchando su música y bailando. Era muy loco todo, porque éramos chavales de 15 años en los años 80, cuando todo estaba en ebullición, empeñados en vivir como en los años 50, cuando el mundo era una mierda.
Hay una peli que me encanta, The Wanderers de Philip Kaufman, que transmite muy bien todo esto. La grandeza y la tristeza de la pertenencia al grupo en plan ghetto, cómo te salva y cómo te impide avanzar.
Esta mañana me desperté cantándole a mi niña sin nombre una canción de Eddie
miércoles, 23 de julio de 2008
FORMAS
No se trata de romper moldes, sino los propios moldes; las formas que uno se impone y rara vez se replantea.
No importa tanto el aspecto de algo como su significado. Agradezco cada vez más los envoltorios simples, sin lacitos ni "espero que te guste". Algo de apariencia improvisada pero lleno de intencionalidad, que envuelva una idea sencila y cargada de significado. Que la forma responda solo a una manera aproximada en que esa idea se podía comunicar, casi como un boceto, algo inacabado, en bruto, donde se intuya un potencial que aún no está desarrollado.
Hablo de historias, de narraciones: fotos, libros, películas, no importa. Aplíquese, si se quiere, todo lo anterior también a las personas.
Sobre todo: no me den historias resueltas, donde todo se explique por la relación causa-efecto. Quiero ver personajes que no tengan respuesta para las preguntas que les acechan. Sino, no me puedo identificar.
Quiero tanto misterio como sea posible.
No importa tanto el aspecto de algo como su significado. Agradezco cada vez más los envoltorios simples, sin lacitos ni "espero que te guste". Algo de apariencia improvisada pero lleno de intencionalidad, que envuelva una idea sencila y cargada de significado. Que la forma responda solo a una manera aproximada en que esa idea se podía comunicar, casi como un boceto, algo inacabado, en bruto, donde se intuya un potencial que aún no está desarrollado.
Hablo de historias, de narraciones: fotos, libros, películas, no importa. Aplíquese, si se quiere, todo lo anterior también a las personas.
Sobre todo: no me den historias resueltas, donde todo se explique por la relación causa-efecto. Quiero ver personajes que no tengan respuesta para las preguntas que les acechan. Sino, no me puedo identificar.
Quiero tanto misterio como sea posible.
lunes, 21 de julio de 2008
jueves, 17 de julio de 2008
FARSA
Matías
Todos deberiamos llevar unos sensores que se activaran ante cualquier indicio de farsa. Que pitaran fundamentalmente al detectar nuestra farsa ante los demás, que es la que menos percibimos.Lucía
¿Y como funcionaría el mundo, entonces, si no hubiera ficción?
martes, 15 de julio de 2008
ARLES
Es un ritual que me encanta. Pasear por las calles adoquinadas. Ir del anfiteatro al parque de los Ateliers y ver allí exposiciones entre ruinas. Entrar en la iglesia de Sainte-Anne y, como un creyente, recorrer sus muros hasta el altar, extasiado, viendo fotografías donde antes había santos. Trasnochar y madrugar, agotarme. Ver fotos y amigos, el tiempo que pasa de año en año. Y darme cuenta de lo perdurable, de la enorme adoración que siento por la fotografia. Cada año me siento afortunado y agradecido por seguir amandola, más intensamente ahora que antes, con mayor madurez, renovado de ilusiones. Sentir que empiezo, lentamente, a comprender algo de lo que sugiere.
Arles, los encuentros.
Paolo Roversi consigue que una obra mayúscula, circunscrita dentro del estridente mundo de la moda, parezca algo íntimo, de tono menor; casi un susurro.


Todos los años reservo mi hora más lúcida para ir al Capitole. Un antiguo cine (de cuando los cines eran templos) cuyas ruinas albergan año tras año la propuesta de la Agence Vu para los Rencontres de Arles.
Siempre hago aquí algún descubrimiento, y me pregunto hacia que lugar equivocado estaba mirando para no haberlo visto antes. Este año ha sido la obra de Jeffrey Silverthorne. 40 años de fotos. Monstruos cercanos y más habituales hoy (en ocasiones con frivolidad)en las propuestas fotográficas: travestis, borrachos, cadaveres en la morgue, autorretratos de evocación mitológica, mujeres desnudas de cuerpo y alma. Ternura a borbotones. Vida apresada al vuelo, y de frente.



Y, por último, los libros. El hangar, al fondo de los Ateliers, donde cada año pueden verse los libros editados el año anterior. Inabarcable, agotador. Es algo insano y delicioso, tener a mano todos esos libros de fotografía, muchos de los cuales normalmente no llego a saber que existen. Las piernas me duelen, pero no puedo dejar de mirar, de devorar los libros.
No soy capaz de destacar uno sobre los demás, hubo muchos que me interesaron. Reproduzco aqui dos cosas, ambas en Aperture: Strangely Familiar, un nuevo acercamiento sin pretensiones de Michal Chelbin al manoseado mundo del circo, a través de retratos cómplices, crudos.


Y el catálogo de The Aftermath Project con el trabajo de Jim Goldberg sobre los nuevos europeos.

Arles, los encuentros.
Paolo Roversi consigue que una obra mayúscula, circunscrita dentro del estridente mundo de la moda, parezca algo íntimo, de tono menor; casi un susurro.
La fotografia va más allá de los límites de la realidad y la ilusión. Hace aflorar otra vida, otra dimensión, revelando, no solamente lo que es, sino también lo que no es. Cada fotografía es un encuentro; una confesión íntima y recíproca.


Todos los años reservo mi hora más lúcida para ir al Capitole. Un antiguo cine (de cuando los cines eran templos) cuyas ruinas albergan año tras año la propuesta de la Agence Vu para los Rencontres de Arles.
Siempre hago aquí algún descubrimiento, y me pregunto hacia que lugar equivocado estaba mirando para no haberlo visto antes. Este año ha sido la obra de Jeffrey Silverthorne. 40 años de fotos. Monstruos cercanos y más habituales hoy (en ocasiones con frivolidad)en las propuestas fotográficas: travestis, borrachos, cadaveres en la morgue, autorretratos de evocación mitológica, mujeres desnudas de cuerpo y alma. Ternura a borbotones. Vida apresada al vuelo, y de frente.



Y, por último, los libros. El hangar, al fondo de los Ateliers, donde cada año pueden verse los libros editados el año anterior. Inabarcable, agotador. Es algo insano y delicioso, tener a mano todos esos libros de fotografía, muchos de los cuales normalmente no llego a saber que existen. Las piernas me duelen, pero no puedo dejar de mirar, de devorar los libros.
No soy capaz de destacar uno sobre los demás, hubo muchos que me interesaron. Reproduzco aqui dos cosas, ambas en Aperture: Strangely Familiar, un nuevo acercamiento sin pretensiones de Michal Chelbin al manoseado mundo del circo, a través de retratos cómplices, crudos.


Y el catálogo de The Aftermath Project con el trabajo de Jim Goldberg sobre los nuevos europeos.

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