jueves, 4 de octubre de 2012

EL MALETIN

Siempre hay un maletín. Y un hombre.


El hombre camina mecánicamente detrás del maletín, sin saber muy bien donde lo llevan.


A veces se pregunta por qué no lo suelta sin más, en cualquier lugar.



Pero el maletín se aferra aún más fuerte a su mano, y el hombre, obediente, aprieta el paso.


martes, 2 de octubre de 2012

UNA FORMA DE ALIMENTO

...descubrió que el otro es una forma de alimento, que el hombre sin el hombre perece de hambre espiritual.

Alejandro Jodorowsky
Donde Mejor Canta un Pájaro

lunes, 1 de octubre de 2012

EL ARTE DEL CALLAR



1. Sólo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio.

2. Hay un tiempo para callar, igual que hay un tiempo para hablar.

3. El tiempo de callar debe ser el primero cronológicamente; y nunca se sabrá hablar bien, si antes no se ha aprendido a callar.

4. No hay menos debilidad o imprudencia en callar cuando uno está obligado a hablar que ligereza e indiscreción en hablar cuando se debe callar.

5. Es cierto que, en líneas generales, se arriesga menos callando que hablando.

6. El hombre nunca es más dueño de sí que en el silencio: cuando habla parece, por así decir, derramarse y disiparse por el discurso, de forma que pertenece menos a si mismo que a los demás.

7. Cuando se tiene algo importante que decir, debe prestársele una atención particular: hay que decírsela a uno mismo, y, tras esta precaución, repetírsela, no vaya a ser que hay motivo para arrepentirse cuando uno ya no sea dueño de retener lo que ha declarado.

8. Si se trata de guardar un secreto, nunca calla uno bastante; el silencio es entonces una de esas cosas en las que de ordinario no hay exceso que temer.

9. La reserva necesaria para guardar bien silencio en la conducta ordinaria de la vida no es una virtud menor que la habilidad y el cuidado en hablar bien; y no hay más mérito en explicar lo que uno sabe que en callar bien lo que se ignora. A veces el silencio del prudente vale más que el razonamiento del filósofo; el silencio del primero es una lección para los impertinentes y una corrección para los culpables.

10. A veces el silencio hace las veces de sabiduría en un hombre limitado, y de capacidad en un ignorante.

11. Por naturaleza nos inclinamos a creer que un hombre que habla muy poco no es un gran genio, y que otro que habla demasiado es un hombre aturdido o un loco. Más vale pasar por no ser un genio de primer orden, permaneciendo a menudo en silencio, que por un loco, dejándose arrastrar por el prurito de hablar demasiado.

12. Es propio de un hombre valiente hablar poco y realizar grandes hechos. Es de un hombre de sentido común hablar poco y decir siempre cosas razonables.

13. Por más inclinación que tengamos al silencio, siempre hay que desconfiar de uno mismo; y, si tuviésemos demasiado deseo de decir algo, a menudo eso mismo sería motivo suficiente para decidirse a no decirlo.

14. El silencio es necesario en muchas ocasiones, pero siempre hay que ser sincero; se pueden retener algunos pensamientos, pero no debe disfrazarse ninguno. Hay formas de callar sin cerrar el corazón; de ser discreto, sin ser sombrío y taciturno; de ocultar algunas verdades, sin cubrirlas de mentiras.

Abate Dinouart

El Arte de Callar, 1771


domingo, 30 de septiembre de 2012

LA VUELTA AL MUNDO

Yo soy la vida que ya tengo, 
tu eres la vida que me falta. 

Ven, dame la mano y vamos 
a darle la vuelta al mundo. 

Calle 13 
La Vuelta al Mundo

jueves, 27 de septiembre de 2012

miércoles, 26 de septiembre de 2012

INDIFERENCIA

Si de verdad quieres herir a alguien, castígalo con el látigo de tu indiferencia.

AYER EN LA CASA ENCENDIDA

Me gustaría hablar brevemente del proyecto The Family Project y de cómo ha sido el cruce de caminos con el proyecto de la colección Bokeh.


Creo que vivimos una época de cierta confusión con respecto a la velocidad y los procesos. Cualquiera que haga fotos con su móvil obtiene un aspecto estéticamente atractivo y las sube enseguida a las redes sociales y recibe inmediatamente una valoración (casi siempre positiva) de su creación, que apenas tiene unos segundos de existencia. Lo mismo ocurre en Twitter, donde se emiten citas a modo de frases célebres, que también cosechan un aplauso efímero.

Creo que todo esto tiene que ver con lo social, pero no con lo creativo, y mucho menos con lo introspectivo.





Yo defiendo que para profundizar en lo que uno quiere contar se precisa de cierta soledad, de un porcentaje alto de anonimato y de no estar permanentemente expuesto a la mirada sobre tu trabajo durante el proceso de construcción. La crítica destructiva y el halago excesivo son enemigos de la libertad de creación. Una vez que el trabajo esté terminado, ahí si, ya no te pertenece y debes aceptar todas las opiniones que genere.





The Family Project más que un proyecto es un proceso. Un proceso en el que llevo algunos años ya, y en el que voy a continuar algún tiempo más. Es una búsqueda personal a la que decidí darle forma de proyecto creativo para adquirir la distancia necesaria y para poder después compartirlo con otros a los que no les interese necesariamente la historia de mi familia, pero si la manera en que la expongo. Esta historia corre a lo largo del siglo XX (ése es el segmento de tiempo que yo he elegido), paralelamente a la Historia, con mayúsculas, ya que muchos de los acontecimientos que se han vivido en mi familia tienen que ver con momentos claves en la historia universal, como son las migraciones europeas hacia América a principios del siglo pasado, la primera guerra mundial, la persecución de judíos tanto en la Rusia zarista como en la Alemania nazi, las guerrillas latinoamericanas y su contrapartida en forma de dictaduras militares, la expansión de Estados Unidos como potencia mundial y finalmente, de nuevo, las migraciones de los americanos a Europa, entre los que me incluyo, nietos o bisnietos de los que se fueron hace un siglo.





Para abordar este proyecto decidí contar con dos categorías de elementos – las fotografías y documentos de archivo y las fotografías y material audiovisual realizados por mi en la actualidad – y con dos enfoques distintos – la documentación pura de los acontecimientos tal como fueron y la evocación libre de otros pasajes o de las lagunas entre los hechos reales -.

El resultado es un relato emotivo de la realidad, simbólico y fragmentario, donde utilizo las fotografías de archivo en función de su valor estético y su similitud con la atmósfera que a mi me interesa fotografiar cuando viajo a los países por donde pasó mi familia. Una narración a medio camino entre la realidad y la ficción, abierta a múltiples interpretaciones y con pretensión evocativa y no descriptiva.

Como digo, es un proyecto abierto, que continúa, un intento por mi parte de hablar de cosas que me interesan. Cosas que aprecio como propias pero me resultan al mismo tiempo difíciles, como la memoria, la familia, el amor, la comunicación, la identidad, la soledad y la melancolía.





Creo, retomando el asunto de las redes sociales, que es importante también poder transmitir el lugar donde uno está, incluso si ese lugar no es el que uno ha elegido. Al contrario de lo que ocurre en estas redes, la vida no siempre es un éxito, rara vez lo es. Y yo valoro mucho saber de los procesos de los demás, no solo de sus triunfos.

Y aquí es donde aparecen Antonio y Carlos con la idea de Bokeh. Me proponen editar The Family Project y a mi me da miedo, porque no es un proyecto cerrado. Pero justamente por eso, porque se trata de una colección en la que caben trabajos de profesores y alumnos, me pareció importante mostrar el estado actual de un proyecto que sigue su curso.

Y fue curioso cómo, a lo largo de muchas horas de edición junto a Carlos, la propia naturaleza de este libro nos llevó a renunciar a imágenes fundamentales del proyecto en beneficio de la fluidez narrativa, de la coherencia y la claridad de expresión mediante imágenes de por si oscuras y extrañas. No hay documentos, ni explicaciones, sólo fotos. Queríamos que la atmósfera fuera guiando a lo largo de toda la narración, que las asociaciones de imágenes no estuvieran cerradas a un solo significado.

Leí este fin de semana un artículo de Muñoz Molina en el que decía que “afirmarse negando parece ser el signo de los tiempos, pero es posible que al negar al otro uno se esté despojando de una parte crucial de si mismo”. Quizá sea un buen momento ahora para tratar de averiguar lo que uno es sin necesidad de estar a la defensiva. Así que este es el lugar donde ahora estoy, en parte, trabajando con el pasado para vivir mejor en el presente.