domingo, 19 de febrero de 2012

REALIDAD AUMENTADA

Pones la tableta frente a ti y ese pedazo de realidad que atrapas con su cámara adquiere una linealidad casi real. Pero la superficie luminosa muestra toda la información que en la realidad esconde: restaurantes, nombres de las calles, modos de ubicarse, localización en tiempo real de tus conocidos, detector de caras...


Si haces una foto con Hipstamatic o algún otro programa que procesa las imágenes mientras las captura, obtienes una simulación perfecta de cualquier proceso fotográfico analógico: Calotipia, Desenfoque de bastidores en cámara de campo, virados, procesos cruzados...


Tacita Dean está en la sala de Turbinas de la Tate Modern, en Londres, con una pieza extraña, experimental, como de otro tiempo. Es un audiovisual de 11 minutos llamado precisamente Film. Filmado en cine de 35mm, mezcla color con blanco y negro y secuencias de negativos pintados a mano. La pantalla, en formato vertical mide más de 15 metros.




Film trata sobre la película, dice Dean, dejo que sea la propia magia intrínseca del material la que me guíe.




Creo, de nuevo, que todo esto tiene mucho que ver con el espacio y el tiempo. Yo crecí en la fotografía analógica y adopté, al principio con escepticismo, la tecnología digital. Vivo ahora en la convivencia entusiasta de ambos mundos, cuya mezcla y personalidad tan diferente enriquece mi trabajo.


Me interesan los procesos, la manera en que se llega a las cosas. El mundo digital ha demostrado que puede imitar al analógico y, por tanto la conclusión podría ser que ya no se necesita lo orgánico para producir aquello que lo orgánico nos daba. Pero entonces estaríamos pasando por alto lo más importante del juego: el propio proceso que nos lleva al resultado. En la mayoría de las ocasiones es ese proceso de creación el que define la personalidad de una obra y un artista. Podemos obtener con un Iphone un vídeo idéntico a una grabación con película súper 8, pero no hemos vivido ese proceso de grabación, de revelado, de montaje. Es en ese proceso donde dotamos al material de una vida propia, que late, respira y tiembla como cualquier otro ser vivo.






Mi proceso, dice Dean, es una labor incomprensible y anacrónica, como lo son todos los procesos artísticos. La película es mi material de trabajo, y necesito la película como material como un pintor necesita la pintura.